miércoles, 16 de febrero de 2011

martes, 15 de febrero de 2011

Abre tus ojos

A veces da julepe abrir los ojos, porque por ahí los abrís y ves todo patas para arriba. Y eso es lo que en verdad da miedo, los cambios. Como un chico que juega a las escondidas tapándose los ojitos creyendo que así no lo ven. Uno, a veces, cierra los ojos como si así fueran a desaparecer los problemas. Como si muerto el cartero fueran a desaparecer las cartas fuleras. Uno se hace el perro que tumbó la olla, como si el dolor que siente no existiera. Uno detesta y ama a esa persona, o a ese espejo, que te canta las cuarenta. Uno detesta y ama a quien abre tus ojos. Abrir los ojos tiene gusto a membrillo con queso, es agridulce. Por un lado, como que se pierde la magia. Pero por el otro, se sale del engaño. A veces lo que tenemos que ver es tan horrible, que preferimos hacer la vista gorda, cerrar la tranquera, y vivir en una cajita de cristal. Y otras veces la burbuja se pincha, y no queda otra que abrir los ojos, y mirar los que no queremos ver. El corazón se nos estruja y nos quedamos sin aire, ahogados. Duele abrir los ojos. Es como salir de la oscuridad, que la luz te enceguece. Ojos que no ven, corazón que no siente. Mejor mirar para otro lado, dicen. Meter la cabeza abajo de la tierra como hace la avestruz. Pero para que algo cambie hay que romper la burbuja, hay que salir de la cajita de cristal. Abrir los ojos y animarse a ver. Aunque lo que haya para ver te estruje el corazón.

Flotando en el viento

Cuando no sabes a dónde vas, cualquier camino puede servir. Dan miedo los cruces de camino. Da miedo partir. Da miedo volver. Las preguntas, las respuestas dan miedo. Si no sabes hacia dónde vas, lo mejor es dejarte llevar, como flotando en el viento. A veces hay que desprenderse del equipaje, y como una pluma, dejarse llevar por el viento. Como decía el poeta González Tuñón “Para que a cada paso, un paisaje, una emoción o una contrariedad nos reconcilien con la vida pequeña, y su muerte pequeña”. Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos, para poder decir “estuve en tal recodo”, para poder decir “estuve en tal pasión”, para poder decir “estuve en tal pueblo fantasma, en tal amistad, haciendo tal cosa”. Para poder decir “yo estuve ahí”. Para poder hacer todo eso, es necesario no temerle a partir, ni a volver. Porque estamos en una encrucijada de caminos que parten y que vuelven, si no sabemos hacia dónde ir, hay que dejarse llevar por el viento. El viento lleva, y a la vez trae. El viento nos puede llevar a lugares insospechados. Flotando en el aire, están todas las preguntas y todas las respuestas. Y flotando en el viento, iremos a donde debamos ir.

Nada como ir juntas a la par

Tu eres como mi sangre acudes a mi herida sin llamarte ,tu presencia en mi vida es inevitable,no vales oro sinceramente no tienes precio.eres tan grande que no se expresarte mi aprecio,tantos momentos juntos pasamos tu y yo,cuantos momentos pasaremos tu y yo.todo recuerdo tuyo esta en mi corazon.pero son tan grandes que no se si cabrán dentro,me ayudaste en los problemas y borraste de mi el dolor

El espejo

Cuando nos miramos al espejo.. ¿Lo hacemos para ver como nos ven los demás, o para ver la imagen que tenemos de nosotros mismos? A veces lo que más odiamos de los demás, es un reflejo de lo que mas odiamos de nosotros. Los espejos pueden ser traicioneros. Uno puede perderse en un espejo, como Narciso que de tan enamorado de si mismo, de tanto mirarse en el reflejo del lago se ahogo. Hay espejos en los que queremos reflejarnos. Hay espejos en los que uno ve lo que quiere ver, pero también lo que no quiere ver. Hay espejos en los que no queremos mirarnos. Hay espejos en los que uno no se reconoce. Si no te gusta lo que ves en el espejo no ganas nada rompiéndolo. Uno elige que ver en el espejo, puede ver ese rasgo que detesta o puede ver que tiene una sonrisa hermosa. ¿Quien no miro alguna vez en el espejo una imagen de si mismo que no le gusto? No hay que luchar con el espejo, es una pelea perdida de antemano, sin sentido. Si no te gusta lo que ves en el espejo, reíte. Te vas a empezar a gustar un poco más. El espejo no miente. El espejo nos muestra las cosas tal cual son, nos muestra lo que tenemos. Y también nos muestra lo que nos falta. 
Con nuestros ojos podemos ver todo, salvo a nosotros mismos, para eso, necesitamos un espejo. Mientras nos miremos en espejos equivocados, solo tendremos destrucción. Hace falta mucho coraje para mirarse al espejo y aceptar lo que vemos. No existe el espejo que nos muestre lo que queremos ver, solo hay que mirarse al espejo y aceptar lo que vemos...porque eso, nos guste o no, es lo que somos.




En el amor todo es empezar

Tenemos miedo a salir lastimados, que nos explote el corazón de tristeza. Da miedo el amor, da miedo el no, el rechazo, la soledad, la tristeza, pero en realidad no nos damos cuenta de que el verdadero miedo no es al no, es al sí, porque después del sí es cuando empiezan los problemas.
El amor es así y tenes razón. Los problemas empiezan cuando uno dice ‘si’. Pero son problemas maravillosos. Mucho mejores que la soledad. Abrí la jaula en la que te refugias y vola. Te vas a llenar de problemas, si, pero te juro que vale la pena vivirlos
.

Que nadie sepa mi sufrir;

Duele el amor. Duele el amor ingrato ¿no? Esperamos que el amor sea correspondido ¿No? Si amas, si sos amado, si no amas, si no sos amado, el amor siempre duele. Y cuando el amor duele algunos reaccionan con despecho otros intentan disimular el dolor. Otros no aceptan que ese amor no pueda ser. Insisten, sin medir las consecuencias.